lunNITA    
     Estoy contemplando un círculo de trece abuelas, sentadas en un círculo de trece grandes piedras. Allí acudían muchas ancianas y ancianos de todos los tiempos, pasados y venideros, incluyendo nuestras almas.     
    En medio del círculo, la hoguera es cuidadosamente colocada. La leña en una ceremonia de este tipo no se amontona de cualquier manera.  
   Es una noche de luna llena, empiezan a pasar la pipa sagrada, después de invocar a las siete direcciones. De pronto, la luna  aulló. Aullaba como solo saben hacerlo los lobos y los coyotes. Una nube pasaba de vez en cuando por delante de la luna. Había humo en la pipa de la luna. Afortunadamente aquellas mujeres entienden la lengua de la luna y de los lobos. Todas sabían, entendían, que la luna les pedía que estuviesen alertas. Nos anima a tomarnos de las manos. Nos invita a encontrar nuestras cualidades como círculo. Nos pide mantenernos alineadas y celebrarlo. Ella nos enseña la plenitud y la vacuidad...  Es importante saber que hay fisuras en el círculo, entre y debajo de las piedras, por las que se cuelan bichos. Hay que evitar ser interferente. No obstruir su fluir natural.  El círculo es un orden maravilloso y perfecto.   Tu entorno te avasalla -dice la luna --. Estás acorralada por un tipo de vida que te anula, te enloquece y te aburre. Desde el círculo puedes ofrecer un modelo de mujer no contaminado, renovado. Eres hija de la Tierra y del Cielo, siempre en ese orden, interactuando con toda la naturaleza.

 Cristina Gil Martín