Sueño con el hada del tiempo. Me muestra viejos caminos, atajos, veredas de tierra, calles empedradas.
Vamos pasando por filas índias de muñecas, puede que de cartón.
Veo amores deshidratados, metidos en botellas como fetos viejos.
Hay espanta-sueños en las esquinas, en los cruces de caminos, en las entradas de las casas, siempre bien conservados.
Entramos en un pueblo de casas viejas, llenas de tendederos, pero en lugar de ropa hay orejas colgadas y unas narices parecidas a las de pinocho.
En un viejo pueblo, vemos rostros escayolados en las ventanas, que nos contemplan pero no nos ven.
En una estrecho atajo había un cartel que ponía: CALLE SIN RETORNO.
Vimos una ciudad de apariencia señorial, en la que casi siempre asomaba un arco iris gris. Aqui no vivían ni colores ni olores.
En todas partes aparecía gente con tortícolis, capaces solamente de ver los hijos de los otros, las casas de los otros, el dinero de los otros, los vestidos de los otros...
El hada del tiempo me dice: "NADA DE ESTO TIENE POR QUE SER VERDAD. SOLAMENTE LA FALTA DE AMOR, LA FALTA DE CONFIANZA, QUITA A ESTE MUNDO SU PODER".
Esto sucedía en un lugar y en un tiempo imposibles.
Cristina Gil Martín

lalys

No es cuestión de buscar fuera"un lugar perfecto",tenemos que enfocar el espejo hacia nuestro interior.
Para entender y soportarlo es mejor mirar con los ojos de nuestra alma.