
En mi vientre hay un pozo, una gruta. Un hilo rojo rubí marca el pasadizo que conduce al laberinto que me habita.
Bordamos desde el vientre el rojo del mundo. Bordamos con madejas de sangre. Es un bordado caótico donde el
blanco y el rojo se entremezclan.
Los adoradores de Shakti o de Hera se arrodillan para beber el vino especial, ELIXIR SUBLIME, entre sus muslos.
A veces cuando el dolor te embarga tu otra garganta, gritarás en rojo. Respeta este proceso. ¡CONFÍA!
La tierra siempre se encapricha para que tu nombre sea pintado en ella. Esto lo hacen las sacerdotisas para inscribir
su nombre en las moléculas del universo. Tú siembras lo que eres en la tierra de acogida, devolviendo tu sangre mezclada
con agua. Esto te lleva a un compromiso como mujer en este planeta. Aquí hay muchos secretos iniciáticos conservados
durante muchos siglos.
Sentadas sobre siglos de tierra y sangre ahora bordamos canciones no cantadas. Sentadas sobre la tierra sangraban
las mujeres antiguas; ahora RECORDAMOS...
Este post está dedicado a una mujer llamada Elizabeth porque ella ha sido capaz de sentir la importancia de sus ciclos.
Lo cuenta en un comentario en un viejo post dedicado al tema.
Sugerencia añadida: Siempre que puedas deja fluir tu sangre libremente. No pongas obstáculos (tampax), muchas veces de
dudosa composición o tolerancia. Mejor usa compresas de algodón.
Cristina Gil Martín
Epona
Bendito es el fruto de tu vientre.
Bendito es el vientre que da vida.
Bendita es la gruta que da cobijo.
Bendita es la sangre que alimenta a la tierra que la hizo nacer.