
Desde muy pequeña entablé una tierna amistad con un castaño. Cada día después de salir del colegio me hacia un bocadillo de queso y me instalaba entre sus ramas. Yo sentía que poco a poco me iba elaborando un lugar para acogerme, un lugar que se hacía cada vez más cómodo. Ese árbol fue talado con los años y todavía siento su presencia y su dolor (y el mío). En esta época del año hago mío el miedo de los bosques.
Muchas veces nos acercamos al árbol de manera irreflexiva y distraída.
El árbol es una energía vieja que contiene un gran conocimiento de sí y de ti, de la vida...Te entiende y te atiende, no te quepa la menor duda.
No es una niña ni un gatito así que no le hables como si fuera un ser inmaduro e infantil. Muéstrate más bien respetuosa como lo harías con una gran maestra.
La maestra árbol es capaz de reconocer tus vibraciones y tu personalidad. No trates de engañarla. Acércate con respeto al árbol de la intención.
Es la abuela que se mueve físicamente con gran lentitud, pero con un espíritu capaz de acompañarte a grandes velocidades y a largas distancias.
De la relación la abuela árbol nace un lenguaje mágico, lleno de amistad y poesía.
En vez de invitar al árbol a que conteste tus preguntas, deja que la abuela árbol se acerque a ti, siente su presencia, su latido, sus suspiros y su amor. Atrévete a aceptar su existencia llena de generosidad y de sabiduría.
Cristina Gil Martin
lalys
Yo tuve algo personal con un pequeño drago,sus raíces quemadas,por su recuerdo sigo derramando lágrimas de sangre.
Mi infancia tb la vinculo con un viejo nisperero,talaron su cuerpo,ya no existe.
Cuando vas al bosque y ves árboles chamuscados sientes rabia,ganas de gritar, de abrazarlos con fuerza,cobijarme en el interior de su cueva.
Sería fascinante vivir dentro de un árbol,nutrirnos de su "savia" sabiduría,aprenderíamos y entenderíamos muchas cosas.