drago CANARIO
  Desde muy pequeña entablé una tierna amistad con un castaño. Cada día después de salir del colegio me hacia un bocadillo de queso y me instalaba entre sus ramas. Yo sentía que poco a poco me iba elaborando un lugar para acogerme, un lugar que se hacía cada vez más cómodo. Ese árbol fue talado con los años y todavía siento su presencia y su dolor (y el mío). En esta época del año hago mío el miedo de los bosques.
  
   Muchas veces nos acercamos al árbol de manera irreflexiva y distraída. 
   El árbol es una energía vieja que contiene un gran conocimiento de sí y de ti, de la vida...Te entiende y te atiende, no te quepa la menor duda.
   No es una niña ni un gatito así que no le hables como si fuera un ser inmaduro e infantil. Muéstrate más bien respetuosa como lo harías con una gran maestra. 
   La maestra árbol es capaz de reconocer tus vibraciones y tu personalidad. No trates de engañarla. Acércate con respeto al árbol de la intención. 
   Es la abuela que se mueve físicamente con gran lentitud, pero con un espíritu capaz de acompañarte a grandes velocidades y a largas distancias. 
   De la relación la abuela árbol nace un lenguaje mágico, lleno de amistad y poesía. 
   En vez de invitar al árbol a que conteste tus preguntas, deja que la abuela árbol se acerque a ti, siente su presencia, su latido, sus suspiros y su amor. Atrévete a aceptar su existencia llena de generosidad y de sabiduría.

   Cristina Gil Martin