Las lagrimas de la emoción crean un perfecto holograma solar, SIEMPRE EN UN LABERINTO, SIEMPRE CONVIRTIÉNDOSE EN ESTRELLAS.
Ayer ENTENDÍ LA DANZA DEL SOL. Ayer su sonrisa curó mi dualidad.
Hoy conservo el recuerdo de haber sentido en UNA PERFECTA ORACIÓN, fundiéndose con la Aurora: el mar con el delfín, el jaguar con el ciervo, el lobo con el cordero, el río con la tierra...
Surge mi Madre de las profundidades oceánicas, para ser engullida después y viajar al mundo de los muertos. Los caballos colaboran en esta danza moviéndose a la velocidad del rayo.
Hay oración y entusiasmo en la contemplación.
Estoy tranquila porque hay INOCENCIA, MUCHA INOCENCIA.
Estoy, estuve, de acuerdo en vivir contigo, en nacer de ti, en viajar a las profundidades de mi alma y engancharme a tu carro de fuego cada día.
Te prometo, MADRE, mañana y tarde, una oración de márfil y una canción de obsidiana y azabache.
Cristina Gil Martín


Has tenido suerte de encontrar tu mensaje,tan rápido como un rayo,pero impactante.
Por qué nos empeñamos en buscar una Aurora-Boreal?
La Madre Naturaleza,muy próxima y tan sabia ,en esos pequeños detalles,nos puede dar mucha "LUZ" .