
Hubo un tiempo impensable en la historia de las hadas y de los conejos azules. Y es que no siempre fueron las cosas como ahora. Cuando viajas a este tiempo y amplías la visión, puedes ver bolas de luz azul que corren a gran velocidad y laten. No les ves las orejas hasta que se paran, siempre a su antojo (no creas lo contrario), por curiosidad o para comer.
¡ Qué hace un conejo corriendo en mis prados mentales?
Siento que es el sanador veloz, que se desplaza por mi mente para limpiar mis pensamientos de las malas hierbas, de las invasiones que enferman o matan.
Cuando la medialuna azul crece y aletea, trae, resaltados a los conejos azules, reflejos vivientes de mis deseos de sanadora herida con muchos desapegos por hacer.
Ellos también son los bellos jardineros de las hadas, trabajan despejando las puertas del mundo hádico.
Ya sabes, si un día ves una bola peluda que se enreda en tus pies, de color azul, con orejas de conejo...,viene sin duda del mundo de las hadas, quiere jugar contigo y seguramente quitar los obstáculos que empañan tu horizonte. Asi con la primera claridad puedes reencontrar tus sueños y tus recuerdos.
¡FELIZ Y SANADOR CUENTO MÁGICO!
Cristina Gil Martín
Supongo que cada prado mental tiene su conejo azul.
Y que no sólo se come las malas hierbas; también alegra con sus acrobacias, su simpatía y su candidez.
Sobre todo cuando la herida de la incomprensión invade el jardín.
Espero que al conejo no le ocurra igual que al unicornio, que quedó pastando y desapareció.
Mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.
Mi unicornio y yo
hicimos amistad
-un poco con amor,
un poco con verdad-.
Con su cuerno de añil
pescaba una canción.
Saberla compartir
era su vocación.
Mi unicornio azul
ayer se me perdió
y puede parecer
acaso una obsesión.
Pero no tengo más
que un unicornio azul.
Y aunque tuviera dos
yo sólo quiero aquel.
Cualquier información
la pagaré.
Mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue...
(Silvio Rodríguez).