Cara a la pared, en un portal megalítico, fotografío a La que me acompaña en este viaje. Sutiles pinceladas a base de pura sombra.
Sombra de color azul profundo como el fondo del mar.
Allí está: La Diosa con el cabello al viento, desnuda, regalándome su retrato. La piedra megalítica sirve de soporte, de caballete.
Pero para que la expresión sea entendida, o lo que es lo mismo, útil, se muestra en avanzado estado de gestación.
Ella gesta y se pare a sí misma.
Es la sombra y la desnudez de LA QUE ES. Sin nombres, sin adornos, sin vestidos, sin significantes. Sin duda, la mayor de las osadías.
La Madre de la Autenticidad.
No está lejos de lo que pasa en su vientre ni en su piel. Se nace desde el interior.
Se me antoja tierna la dura piedra.
NO HAY SACRALIDAD MAYOR
Cristina Gil Martín

La Diosa Piedra-la Diosa Agua sólo ha dejado las huellas de sus pies ,de su propia sombra.
Debe embarcar,el tiempo apremia,va radiante,con la melena al viento, colmada de flores.
Entre sus brazos acurruca a sus dos tiernos renacimientos.Ha de cruzar el mar...en la otra orilla la espera otro barquero...es un largo viaje.