LUNERA

El anhelo más frecuente, al menos él que más escucho, puede ser entablar un vínculo afectivo con otro ser humano; vínculos sólidos, cálidos, armoniosos, respetuosos, pero que después se convierten en algo complicado y doloroso.
Nunca vibra el placer sino el miedo a la soledad y al desamparo (palabra que usaban mucho nuestras abuelitas). La sensación de tener a alguien próximo-significativo calma tristemente los vacios, aunque dura poco.
Para indicar pasión usamos la expresión verbal. Así exhibimos en público lo que no nos atrevemos a decir en privado. En mi opinión, desde el amor lo que se nombra o se exhibe se destruye. La piel se convierte en la sombra.
El paseo por la piel es silencioso. El camino del amor es libre, íntimo y soñador.
En la vida actual no hay triunfo del goce del amor sino del desamparo. Todos sus ritos están vacios de sentimientos.
Se acaba de caer mi Osiris de la estantería después de un roce con mi chal y se ha decapitado. Ahora solamente me queda el resplador de la luna..., la Madre de las Sombras.

Cistina Gil Martín