saludos

La relación entre dos personas es con frecuencia como un combate de esgrima al borde de un precipicio, exigiendo unos movimientos precisos, una danza complicada, atractiva y llena de peligros. Tenemos que aprender a acercarnos o dar un paso atrás en el momento adecuado.
Un día sintonizamos con alguien, nos fascina, nos envuelve, nos asusta, saca de nosotras sentimientos que desconociamos. Lo peor es que no entendemos qué ha pasado o qué es lo que se ha despertado en nosotras.
En medio de todo esto, nos da miedo y tratamos de controlar la situación al mismo tiempo que aceptamos el reto del combate. Ahí surge la paradoja: no queremos fusión ni separación. No nos apetece soltar ni agarrar. Hay terror a la entrega y a dejar de ser. Queremos libertad pero también estabilidad, sinceridad y compromiso.
La pena es que el combate con el tiempo empieza a sacar lo peor. Pierde la gracia y gana en rigidez. Aparecen los golpes bajos. Corremos el riesgo de perder el equilibrio y caer por el precipicio...
En un juego de relaciones hace más falta percepción y confianza que desafío (al fin y al cabo es la manifestación del miedo).

ACEPTA EL RETO. PERO NO ACEPTES LO QUE TE ACORRALA O LO QUE TE QUITA TU LIBERTAD.

Cristina Gil Martin