En un tiempo de tanto ruido, tanta dispersión, es importante descubrir la soledad. Hablo de una soledad elegida, de una soledad espiritual. Es un auto-encuentro con nosotras mismas en un espacio y en un tiempo elegidos. Es aprender a sosegar los ruidos mentales. Esto es un buen comienzo para aprender a meditar bien, creando un espacio vacio, dejando la mente en blanco para llenarla de una nueva creatividad. Para sentirnos a nosotras mismas sin tanto ruido ni interferencias. No es fácil aprender a estar bien a solas, ya que se nos educa para el exterior o para los demás. Constantemente estamos ensayando cara a los otros como "mejorar" para tener más éxito o para aparentar. Estamos siempre buscando fuera lo que está en nuestro interior. La soledad nos prepara para un encuentro con nuestro yo más creativo y espiritual. Nos desintoxica de tanta información exterior que nos distrae de la autenticidad de nuestra existencia. Esta es una cualidad a desarrollar por toda guerrera espiritual de interior. Cuando sientas que estás bien contigo misma, que las dudas y los demonios de tu interior no te asaltan ni hacen peligrar tu salud mental, es la medida de haber conquistado tu territorio interior, de haber despertado a la chamana que llevamos dentro.

Cristina Gil Martín